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Via Fernando del Rio: 10 Términos Y Expresiones Futuristas – Los Neologismos Favoritos Del Futurista Gerd Leonhard (Spanish Translation of my 10 fav memes)

Thanks to my company’s i.e. TheFuturesAgency’s (TFA) new Director of Research, Fernando del Rio we now have a nice Spanish translation of my recent – and despite its length quite popular – piece with my 10 futurist terms and memes.  Fernando del Río also mans TFA’s new spanish language Twitter feed.  Read this piece on the TFA blog.

Download the Spanish-language PDF version:  10 Términos Y Expresiones Futuristas: Los Neologismos Favoritos Del Futurista Gerd Leonhard

Download the original, English version: 10 useful futurist terms and memes: Futurist Gerd Leonhard’s favourite neologisms – Futurist, Author & Keynote Speaker Gerd Leonhard

“Hace poco me encontré con el post de George Dvorsky en io9.com titulado “20 términos clave que todo futurista del siglo XXI debería conocer”. La semana pasada pensé que yo también debería compartir mi propia lista de términos y expresiones que bien he creado, tomado prestado, desarrollado o mezclado. La autoría certificada de estos memes es probablemente menos importante, y ciertamente a menudo difícil de definir (recordemos aquella expresión de “los datos son el nuevo oro negro”, “data is the new oil”). Por tanto no debería atribuirme esos términos que claramente no son míos.

Para algunos de estos términos estoy usando un hashtag de Twitter de manera que puedes encontrar fácilmente mis posts relacionados. También puedes leer detenidamente mis actualizaciones sobre lecturas que comparto en GerdFeed.com para profundizar más en estos temas, o descubrir nuevos términos que estoy desarrollando.

1) Workupation.

Una gran cantidad de investigaciones recientes predicen que muchos de los trabajos repetitivos y altamente estandarizables, como contables, cajeras de supermercado, o incluso algunos analistas financieros, serán pronto “automatizados” y reemplazados por máquinas.¿Cómo? Estas tareas serán manejadas cada vez en mayor medida por software inteligente y robots, máquinas inteligentes y por los llamados “asistentes digitales” (que superarán de lejos lo que Siri de Apple o Cortana de MSFT pueden hacer hoy).

A veces llamo a esto “Inteligencia Artificial Básica”, que está ya siendo utilizada por productos como GoogleNow o por empresas como Narrative Science Inc, cuyo software ya construye (es decir, escribe) artículos para Forbes. Los dispositivos de diagnosis médica remota como Scandau constituyen otro ejemplo.

Si las máquinas y el software pueden finalmente conquistar estos trabajos en el futuro cercano, quizás pronto necesitemos redefinir lo que significa “trabajar” o “ganarse la vida”. Esto presentará un cambio enorme, no solo para los trabajadores y los empleadores, sino también para los gobiernos y las instituciones educativas.

Mi neologismo #workupation describe esta próxima fusión entre “trabajo” y “ocupación” (uniendo los términos en inglés de “work” y “occupation”), y se refiere a un futuro en el que aquello que hacemos, lo que nos ocupa, puede sencillamente convertirse en nuestro “trabajo”. Por ejemplo, me ocupo de que mi comunidad sea más segura aumentando la colaboración entre ciudadanos y gobiernos locales, y esto es considerado como el “trabajo” que he elegido y por ello es remunerado como una parte de algo como una renta mínima garantizada. ¿Cómo? Imaginemos un “depósito de dinero” al que puedo acceder, de manera que me siento libre de dedicarme a tareas que veo útiles. Músicos, artistas, escritores, activistas, emprendedores, tecnólogos y otros podrían recibir un agradable impulso con este cambio de la concepción del “trabajo para ganarse la vida”, al enfoque de “workupation”. Por no olvidar que de esta manera el problema del desempleo estructural, y especialmente el desempleo consecuencia de la automatización y el progreso tecnológico, podría ser parcialmente solucionado.

Asociar un pago monetario a workupation será realmente diferente de cómo hoy en día nos ganamos la vida, ya que paradójicamente nuestras ocupaciones se verían desvinculadas de la monetización. El país en el que vivo, Suiza, ha estado debatiendo una posible renta básica incondicional que aseguraría un estipendio mensual para cada ciudadano. No estoy seguro del todo de que este enfoque sea sostenible desde el punto de vista financiero, y de hecho puede ser víctima de abusos, pero bueno, ya veremos…

Hablo más sobre este tema en mi post en Guardian sobre “el futuro del conocimiento en la próxima era de las máquinas inteligentes”. O en el post sobre el Futuro del Trabajo, en español.

2) Obesidad Digital.

Con una creciente cantidad de información, datos, medios de comunicación y toda clase de contenidos accesibles desde cualquier parte y a un precio mucho más bajo (bueno… la mayoría de hecho “gratis”, o “que parece gratis”), muchos de nosotros nos estamos convirtiendo en una especie de adictos a constantes flujos de información, actualizaciones y notificaciones. Ocurre de la misma manera que la comida basura, el azúcar y los aditivos comunes siempre nos dejan con ganas de un poco más – presencia la poco sorprendente relación entre las endorfinas y los estímulos de los social-media.

Una cosa es segura: el volumen y la creciente velocidad de “las cosas” y de la información con las que somos bombardeados cada minuto es cada vez más difícil de llevar. Pronto, la hiperconectividad global a bajo coste, junto con dispositivos móviles baratos (y aun increíblemente potentes), y la omnipresencia de las redes y medios sociales probablemente incrementarán lo que ya es un sobre consumo de información: es barato/gratis y sabe genial! El resultado: nos volveremos “obesos digitales”.

Muchos de nosotros (yo incluido hasta cierto punto) ya estamos siempre disponibles y conectados. Algunos estudios recientes sugieren que las personas están trabajando en torno a un 20% más que antes de la revolución SoLoMo (social-local-móvil). La resultante “obesidad digital” claramente plantea serios riesgos para nuestra salud mental, creatividad, productividad y bienestar general (y de hecho yo siento este desafío personalmente). Por tanto, nuestra dieta de información digital y medios necesita ser moderada y gestionada tal y como ocurre con nuestra dieta física: más no significa mejor, ni tampoco más rápido. Pero un enfoque de “todo o nada” probablemente tampoco funcionaría. Entonces, ¿cómo podemos estar al día y seguir en los tiempos, cuando al mismo tiempo debemos estar “en el futuro”? Y al mismo tiempo, ¡estar offline se está convirtiendo en un nuevo lujo!

Lectura relacionada: mi post FastCoExist sobre cómo las empresas tecnológicas están “engordando” la obesidad digital. Y también, el episodio en TheFutureShow titulado “Offline is the new luxury”.

3) Guerras de datos.

El término más popular que he llegado a hacer (o a mezclar) desde 2013, durante el “Verano Snowden”. Al convertirse los datos en el nuevo petróleo y eventualmente exceder el valor en la economía de los combustibles fósiles (aproximadamente 8 billones de dólares al año), se convertirá también en el principal desencadenante de las guerras (digitales) o de otra serie de ciber conflictos. Un ejemplo evidente es la “guerra” que la Comisión Europea libró contra la idea de Google de que “todo aquello que pase debe ser conocido” (por tomar prestado un término del libro de Dave Eggers “The circle”). Está claro: los datos son poder, más datos son más poder… y datos conectados inteligentemente y en red es el poder último. Y sí, Google/Facebook y compañía quieren ser capaces de recordarlo todo.

Un violento despertar del sueño durante el que regalamos nuestros datos personales a cambio del uso de esas apps tan convenientes en una cadena de “Faustian bargains” sin fin ocurrió cuando Snowden destapó el escándalo de PRISM y la NSA en el verano de 2013 (lee mi artículo “Por qué el asunto de PRISM cambia el juego”, de 2013).

Hoy, aún así, está quedando totalmente claro que hemos llegado a un punto de inflexión y que las cartas se han puesto sobre la mesa: nosotros (los usuarios) hemos sido instrumentalizados, como otro dicho popular dice “si tu no pagas tú eres el contenido”. Mientras que esto puede no resultar aún obvio para una buena parte de la sociedad (al menos en los EEUU o en el Reino Unido parece), creo que este dilema va a ser claro para todo el mundo cuando nuevos “Fukishimas de datos” ocurran (y esto no es más que una cuestión de tiempo). Las guerras de datos están aquí para quedarse y en mi opinión necesitamos urgentemente unos acuerdos de no proliferación de datos a nivel global. Es más, pronto la Internet de las Cosas, o dicho en un término aún más grande, la Internet de Todo, peinará el mundo con miles de millones de dispositivos conectados, desde gafas a relojes pasando por semáforos con sensores medioambientales, que seguirán literalmente todo lo que pase, en cualquier lugar, y en nuestras casas. Una legislación global de protección de datos será esencial, en mi humilde opinión, dado que no creo que sea posible parar esta tendencia o incluso frenar su crecimiento. Si la tecnología no tiene ética, ¿quién nos asegurará que no terminaremos en un mundo que tampoco la tenga?

4) Control de los datos personales, o “DataMyning”.

Las revelaciones de Snowden sobre la NSA en 2013 enfadaron a unos pocos y preocuparon a muchos sobre el almacenamiento de sus datos en EEUU, donde todas las empresas tecnológicas pueden ser víctimas de una lectura cada vez más totalitaria de la Patriot Act y de otras leyes promulgadas tras el 11S. Cada vez más, la gente, las empresas y los gobiernos querrán asegurarse de que sus datos son solo suyos, y aquí es donde #datamyning entra en juego. Encontré este ingenioso neologismo en 2013, en Trendwatching.com, y he empezado a usarlo con más frecuencia ya que pienso que es una tendencia que va a durar. Ha habido un creciente interés en tecnología que promete proteger la privacidad (como ProtonMail, OwnCloud, Spideroak, Blackphone etc., los cuales he probado o uso actualmente), pero considerando los costes, ¿serán solo los privilegiados los que puedan permitirse cierto anonimato, comprar su privacidad o “MYne” (apropiarse de) sus datos? En el futuro cercano podríamos ver un resultado inesperado de la Ley de Moore: que solo aquellos que cuenten con amplios recursos puedan todavía tener cierta privacidad, un escenario que da miedo y que ciertamente añadirá una nueva dimensión al debate de la desigualdad.

Quizás los afortunados serán aquellos que no necesiten estar en las redes sociales porque sencillamente no necesiten un gráfico social potente para vender, aquellos que puedan permitirse tener a alguien que les lleve su correo y sus servidores… el resto posiblemente caerán ante los encantos de “las sirenas de Internet” (como Jaron Lainer las llama), porque sencillamente no se pueden resistir, no conocen nada mejor, no les preocupa o no pueden permitirse otra cosa.

5) “Broadbanding”.

#broadbanding describe la tendencia de utilizar banda ancha y conexión móvil a Internet como sustituto (o más bien como una alternativa más potente) a la difusión clásica de contenidos, o “broadcasting” en inglés. Hulu, el reproductor de BBC, Netflix y el suizo Wilmaa (muy chulo) pueden rivalizar con la televisión por cable o satélite. Google News y otras aplicaciones rivalizan con la prensa impresa, Flipboard con revistas, y Pandora ya ha remplazado en cierto modo la radio terrestre. El “broadbanding” es un serio desafío al antiguo “broadcasting”, y la única solución (para ambos) es la convergencia. Hoy en día los usuarios de medios de comunicación ya no son meros receptores de información desde arriba, están dejando de ser consumidores pasivos de contenidos de fácilmente monetizables. La interacción es cada vez más importante, y por ello la personalización. Canales y estudios de TV alrededor del globo están empezando a darse cuenta de que cuanta más gente esté conectada a Internet a alta velocidad, a redes sociales y especialmente mediante dispositivos móviles, más peligra su anterior “monopolio de atención”. Los mercados de masas tradicionales, enormes y muy lucrativos, están convergiendo con una masa global de nichos de mercados, y la televisión está siendo rápidamente absorbida por Internet. La televisión ya no es un producto en sí (una caja o un dispositivo), ahora es un servicio o una experiencia, y vive en la nube. Los mundos de la televisión y de internet se unen, y esto son buenas noticias para la televisión y la industria cinematográfica!

6) #TeleMedia.

Las telecomunicaciones, los medios, el entretenimiento, la televisión y la radiodifusión solían ser sectores más o menos separados, con grandes empresas centradas en la infraestructura y en las redes, y compañías de entretenimiento centrándose en la producción de contenidos y en su distribución rentable. Ahora, a medida que la banda ancha móvil está engullendo al mundo y las compañías de medios de comunicación sociales se están tomando el papel de los canales de radio y TV (sí, nosotros somos el contenido), nos estamos moviendo hacia un mundo en el que las telecomunicaciones / TIC y los varios medios de comunicación están convergiendo. Llamo a esto el futuro del “TeleMedia”. Las compañías de televisión por cable están perdiendo su batalla por los “millenials” (o generación Y), mientras éstos prefieren bajarse series directamente a sus móviles, tabletas o televisiones mediante canales como Netflix o Hulu. Y mientras están viendo “House of Cards” o “Lilyhammer” en sus iPads o tabletas, la televisión social se convertirá posiblemente en un enorme negocio que emerja de la convergencia del entramado TeleMedia. Las compañías de telecomunicaciones, los proveedores de servicios de internet y las operadoras necesitan co-crear un nuevo ecosistema con productores de contenidos y distribuidores. La interdependencia es el futuro.

7) Fusión del contenido con la publicidad, o “Contversting”.

#conversting es mi propio acrónimo que describe la próxima convergencia del contenido y de la publicidad (de ahí surge el neologismo “contversting”, de la unión de las palabras en inglés “content”, o contenido, y “advertising”, o publicidad). Vamos hacia un mundo en el que la gente, una vez conocida como “consumidores”, tiene muchísimo más control sobre lo que quiere escuchar y ver la mayor parte del tiempo, lo que tarde o temprano significa que el marketing exitoso, la publicidad y las marcas (¡y también las relaciones públicas!) tienen que convertirse en contenido. En cierto modo lo que le ha ocurrido al sector de la música podría fácilmente pasarle a los sectores del marketing y de la publicidad, pero afortunadamente tiene que haber formas mucho mejores para hacer esta adaptación, ya que la mayor parte del marketing está pasando de una situación de “carreras de ratas” a una en que las marcas se convierten en imanes, ofreciendo contenidos adecuados en el momento adecuado.

Avanzando en el futuro, una buena historia (una que los consumidores no se quieren perder) es que no habrá grandes interrupciones. Al fragmentarse los canales de los medios y tener una masa de muchos nichos diferentes frente a unos pocos “mass media outlets”, esto se vuelve más importante. El contenido en cuestión, por cierto, podría también ajustarse según el contexto lo que significaría relevancia, utilidad y oportunidad, algo bastante diferente de lo que ha sido el marketing tradicional. Contenido + conversación + contexto = el futuro de la publicidad.

Puedes leer mis posts relacionados en HBR y en Responsys Blog.

8) Los “humanoritmos” y el pensamiento mecánico.

Últimamente parece que cualquier concepto o proyecto basado en la inteligencia artificial, en la automatización o en los algoritmos inteligentes es algo bueno (como muestra el reciente hambre de Google por comprar empresas de inteligencia artificial), mientras que cualquier cosa que esté basada en lo humano, en la imaginación o en la intuición (vagamente definida como “saber sin saber”) no lo es. La verdad no podría ser más diferente: las llamadas aplicaciones de big-data y de inteligencia artificial basadas en algoritmos claramente han estimulado el potencial económico e incrementado la eficiencia. Cierto, pero todavía sería inverosímil basar las propias decisiones críticas únicamente en lo que algunos datos vagamente relacionados nos dicen, ya que habitualmente “medimos la variable equivocada y por tanto tomamos la decisión equivocada”.

La arrogancia del llamado big-data es solo el comienzo de lo que me gusta etiquetar como pensamiento mecánico, o #machinethinking, es decir, la creencia de que mis productos o servicios son “como máquinas”, mis clientes y usuarios son como máquinas, el mundo entero es como una gigantesca máquina de compra-venta, y por lo tanto todo lo que necesito es averiguar cómo programarla mejor. Como respuesta a esto he creado el neologismo de #humanoritmos (#humanrithms) como un tipo de antídoto a los “algoritmos”. En mi opinión todo algoritmo fascinante necesitará ser humanizado para tener sentido, y para ello debe ser útil para la interpretación humana que realmente puede leer entre ceros y unos.

9) Hellven, o Cielofierno.

Una mezcla un tanto extraña entre “el cielo” y “el infierno” aparece cuando miramos a muchas de las recientes innovaciones tecnológicas (como Google Glass u Oculus Rift). A veces nos encontramos diciendo lo increíbles que parecen estas innovaciones… o expresando nuestro horror. Cualquier cosa que viene, desde el reconocimiento facial a los drones, pasando por la Internet de las Cosas, parece que ya vienen con esta dualidad, la de apreciar la conveniencia y la funcionalidad, al tiempo que preocuparse por sus efectos secundarios. Un caso a mencionar es el de GoogleNow: sí, está genial tener esas “tarjetas” con información personalizada y recordatorios que realmente tienen sentido en el momento en que las leo (basado en lo que Google sabe sobre mí), desde atascos de tráfico hasta recomendaciones sobre restaurantes, pero al mismo tiempo, con ello GoogleNow también me deja claro que Google lo sabe todo sobre mí. ¿Cielo o infierno?

Ciertamente en cualquier caso ya no estoy solo “buscando”, también estoy “siendo buscado”. Y este fenómeno es nuevo, de hecho, al menos en la típica moda exponencial del mundo digital: hace 5 años la mayor parte de las innovaciones importantes eran simplemente útiles, (como Kindle, Google Maps, o sí, Facebook), y solo aquellos en cierto modo más paranoicos o luditas veían algún “infierno” detrás de ellas. Hoy esto ha cambiado dramáticamente: casi cualquier nueva cosa interesante parece venir con unos cuantos problemas feos dentro.

Entonces, vale, Nest es una innovación interesante, pero ¿qué pasa si Google monitoriza mi consumo de energía y mis datos acaban en manos de quien no quiero? Las gafas de Google molan, pero ¿qué pasa si graba todo lo que ocurre con mi novia, o si la policía las lleva? Un reloj de pulsera inteligente suena bien, pero ¿cómo puedo evitar engancharme a él y no estar mirándolo todo el tiempo? Como los coches en red, suena muy buena idea, pero ¿qué hacen con mis registros de conducción y quien podría hackearlos para impedir que llegara a tiempo a mi destino?

#hellventech es esencial para el futuro de la tecnología. Un desafío para la ética, otra vez.

10) Estar en el momento presente.

La tecnología nos está empujando cada vez más a mejorar y mejorar en la misión imposible de la multitarea, y constantemente “encontrar más”, comprobar, planificar, o en general, estar más orientados al futuro y a los pasos próximos, especialmente en los dispositivos móviles que se están convirtiendo cada vez más en nuestros “cerebros externos”. Esto tiene como consecuencia que muchos de nosotros estamos viviendo en una constante “rueda de ratón mental” del “y qué viene ahora” o “que está pasando en no sé dónde”, haciendo mucho más difícil concentrarnos en el aquí y en el ahora. Sin embargo muchas de las cosas muy importantes dependen de que estemos concentrados en el momento presente: relaciones personales, entendimiento, aprendizaje, experiencias, creencias. ¿Cómo resistiremos esa urgencia alocada para ser más y más eficientes estando en varios sitios al mismo tiempo?

El hashtag para este último concepto será #ITMtrend…”

 

 

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